Cien años de la radio dominicana: un siglo de voces, historia y transformación
Desde las primeras transmisiones experimentales de 1926 hasta la era de los contenidos digitales, la radiodifusión ha acompañado los grandes acontecimientos del país, ha conectado comunidades y ha evolucionado sin perder su vínculo con la gente.

Hay medios que informan y otros que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de la memoria colectiva de una nación. La radio dominicana pertenece a ambas categorías. Durante un siglo, sus voces han acompañado a generaciones, narrado acontecimientos históricos, difundido música, promovido el debate público y servido de compañía a millones de personas en sus hogares, lugares de trabajo y caminos.
En 2026, la radiodifusión en la República Dominicana alcanza sus primeros cien años, una trayectoria que comenzó con experimentos técnicos modestos y que hoy se extiende mucho más allá de las antenas y los receptores tradicionales.
El comienzo de una historia centenaria
Para encontrar los orígenes de esta historia hay que regresar a 1926, cuando el ingeniero Frank Hatton Guerrero, vinculado al Radio Club de Santo Domingo, construyó un pequeño transmisor de amplitud modulada (AM), con el que realizó las primeras emisiones experimentales identificadas con las siglas HIRC.
Aquel proyecto representó un paso decisivo para las comunicaciones nacionales. En una época en la que la tecnología radiofónica apenas comenzaba a expandirse en el Caribe, la posibilidad de transmitir sonidos a distancia abrió una nueva ventana para la información y el entretenimiento en el país.
Un año después, en 1927, salió al aire oficialmente la emisora HIJK. En 1928 se incorporó HIX, estación oficial del Estado dominicano, mientras que Santiago también comenzó a formar parte de aquel naciente mapa radiofónico con la emisora CRS.
La radio dejó de ser únicamente una experiencia experimental para convertirse progresivamente en un medio de comunicación con capacidad de llegar a públicos cada vez más amplios.
De las primeras estaciones a la conexión nacional
La década de 1930 marcó una etapa de expansión, aunque también estuvo acompañada de dificultades. El ciclón San Zenón, que devastó Santo Domingo en septiembre de 1930, afectó infraestructuras y equipos de comunicación, en un momento en que la radiodifusión todavía daba sus primeros pasos.
Pese a las limitaciones técnicas y materiales, nuevas estaciones fueron incorporándose al dial durante los años siguientes. Emisoras como La Voz de Quisqueya, El Hit del Aire y La Voz del Trópico contribuyeron a ampliar la presencia de la radio en la vida cotidiana.
Con el paso de los años, el medio se consolidó como una vía para difundir noticias, música, programas de entretenimiento y mensajes de interés público. Su alcance adquirió especial importancia en una sociedad donde el acceso a otras tecnologías de comunicación era limitado.
En 1943, la fundación de La Voz de Yuna, en Bonao, constituyó otro hito de la radiodifusión dominicana. La estación, impulsada por José Arismendy Trujillo, conocido como Petán, se convirtió posteriormente en antecedente de la televisión nacional.
La radio comenzaba así a demostrar que podía ser mucho más que un transmisor de sonidos: también era una plataforma para desarrollar talentos, producir contenidos y transformar el panorama de los medios de comunicación.
La evolución tecnológica cambia el sonido del dial
El desarrollo de la radiodifusión estuvo acompañado de avances que modificaron la manera de producir y escuchar los contenidos.
El 3 de mayo de 1967 se registra como una fecha importante para la incorporación de la frecuencia modulada (FM) en el país, con Radio HIGO, en los 97.5 MHz, identificada entre las primeras estaciones de esta modalidad.
Posteriormente, el 30 de mayo de 1969, HIJB-FM, en los 95.7 MHz, protagonizó un nuevo avance con la transmisión estereofónica, que permitió mejorar la experiencia de escucha.
Décadas más tarde, el uso de discos compactos (CD) en emisoras como La 91 FM y Clásica Radio 97.5, en 1986, simbolizó otra etapa de modernización en la producción y reproducción musical.
Cada innovación fue modificando las rutinas de trabajo en los estudios, los equipos técnicos y la relación de los oyentes con sus estaciones favoritas.

Pioneros e históricos
María Cristina Camilo: Considerada la primera mujer locutora y pionera de la comunicación en el país.
Teo Veras: Locutor, productor, historiador y cofundador de La 91 FM, además de creador de conceptos noticiosos como Cadena de Noticias (CDN).
Willy Rodríguez: Fue por más de tres décadas el espíritu vivo de la Z101, una de las más populares y sintonizadas emisoras dominicanas.
Radhamés Aracena: Fundador de la emblemática emisora Radio Guarachita y figura clave en la difusión musical dominicana.
Billy Berroa: Histórico cronista y narrador deportivo

Un medio que se reinventa en la era digital
La llegada de internet y las redes sociales planteó nuevos desafíos para la radio tradicional. La competencia por la atención de las audiencias, el consumo de contenidos bajo demanda y la aparición de nuevas plataformas obligaron a las emisoras a revisar sus modelos de producción y distribución.
Sin embargo, la radio no desapareció frente a estos cambios. Se adaptó.
En la actualidad, numerosas estaciones combinan sus transmisiones por AM y FM con emisiones en directo a través de YouTube, Facebook e Instagram. Los programas incorporan cámaras en los estudios, fragmentos audiovisuales y contenidos que circulan posteriormente en redes sociales.
El oyente de ayer, que dependía de un receptor para seguir su programa favorito, puede hoy escuchar una entrevista desde un teléfono móvil, verla en una transmisión en vivo o recuperar sus momentos más importantes desde cualquier lugar con conexión a internet.
Esta transformación ha ampliado las posibilidades de alcance de las emisoras dominicanas, incluidas aquellas que buscan mantener el contacto con la diáspora y con audiencias que siguen los acontecimientos nacionales desde el extranjero.
Cien años después, la radio sigue teniendo una misión
Al llegar a su centenario, la radiodifusión dominicana enfrenta el reto de preservar su credibilidad en un entorno marcado por la velocidad de la información, la desinformación y la competencia por la atención pública.
Su permanencia dependerá no solo de la incorporación de nuevas tecnologías, sino también de la calidad de sus contenidos, la preparación de sus comunicadores, la responsabilidad editorial y la capacidad de responder a las necesidades de la ciudadanía.
La radio conserva una ventaja esencial: la cercanía. Su capacidad para informar sobre acontecimientos inmediatos, dar voz a las comunidades, acompañar situaciones de emergencia y abrir espacios para el debate público continúa siendo parte de su valor social.
En la conmemoración de estos cien años, la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA) y el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), como entidad reguladora del sector, forman parte del escenario institucional desde el cual se proyecta el futuro de la actividad radiofónica.
Un siglo después de aquellas primeras transmisiones experimentales, la radio dominicana continúa en movimiento. Cambian los equipos, las frecuencias, los formatos y las plataformas, pero permanece el propósito que dio sentido a sus orígenes: conectar a las personas a través de la información, la palabra y el sonido.
Cien años después, la radio no solo recuerda su historia: también se prepara para contar la que viene.
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