El eclipse solar paraliza España
Millones de personas miraron al mismo horizonte, asombrados ante un fenómeno astronómico irrepetible

Santander (EFE).- Desde las alturas en la montaña, a pie de costa, desde barcos en plena travesía, o en la terraza de casa o frente a la tele los más comodones, en Cantabria, con una anunciada visión privilegiada del eclipse solar, miles de personas no se han querido perder este evento histórico, empañado en algunos puntos por las nubes.
Ya desde hace días se venía barruntando que el eclipse iba a batir récord de espectadores.
Se sabía por las noticias incesantes en los medios, las previsiones de los expertos, y el termómetro definitivo: las gafas especiales para verlo con seguridad que han volado en farmacias y ópticas.
Este eclipse, del que se viene hablando desde hace ya muchos meses, ha trascendido el mero interés astronómico.

Ha pasado a ser todo un evento popular, como prueban las grandes concentraciones de personas en puntos clave y los desplazamientos en busca de un entorno de ensueño para disfrutarlo.
Se han programado observaciones, retransmisiones en directo y actividades, en lo que ha sido un hito.
Los cinco enclaves
En la región eran cinco los puntos de observación indicados como más óptimos para disfrutarlo: Costa Quebrada, desde Cabo Mayor a Liencres (Piélagos), el Faro de Ajo (Bareyo), el páramo de La Lora (Valderredible), Suances y Peña Cabarga.
Sin embargo, por ejemplo en Peña Cabarga y en la zona de Suances las nubes han sido un obstáculo.
Ya desde más de una hora antes el cielo encapotado llevó a muchos a abortar planes y marcharse ante el riesgo de no ver nada.
Y también en otras zonas, como Comillas, las nubes han mandado.
Había también otros puntos de interés, en Santander, la costa de San Vicente de la Barquera, Castro o la zona de Picos de Europa.
Pero ha sido en La Lora donde la visibilidad ha sido más óptima.
Justo cuando la Luna comenzaba a morder la luz del Sol, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informaba en Yebes de que el comienzo del operativo —que había anunciado el despliegue de casi 35.000 efectivos, entre policías y guardias civiles— se había desarrollado sin demasiados incidentes. A primera hora de la tarde, algunos atascos a la salida de Madrid y Barcelona, que no se habían llevado el premio gordo del eclipse total, mostraban las ganas de la ciudadanía de llegar a un evento único. Atascos que se repitieron entrada la noche, de regreso. Y también en la costa asturiana, castigada por las nubes.
El Gobierno instaló su cuartel general en el Observatorio Astronómico de Yebes, levantado en 1975 en este pueblo de Guadalajara de más de 5.600 habitantes por sus casi 1.000 metros de altitud, pero a pesar de los rumores, desmentidos desde La Moncloa, no apareció por allí Pedro Sánchez, que solo disfrutó de un eclipse parcial en la residencia de La Mareta, en la isla canaria de Lanzarote. Aunque la totalidad del 100% oculto solo ensombreció al 40% del territorio español, todo el país, hasta el archipiélago canario, disfrutó de su trocito de eclipse.
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