Jolly toca puertas en Florida Central mientras Donalds domina en dinero
Con menos recursos que Byron Donalds, la campaña demócrata se apoya en voluntarios y conversaciones cara a cara en Orlando, Osceola y Seminole. Los independientes y el voto hispano pesarán en el resultado.

Por Milka Hernandez
Orlando.– Este fin de semana, la carrera por la gobernación de Florida llegó a la puerta de muchas casas. Voluntarios de la campaña de David Jolly recorrieron barrios de Florida Central para hablar directamente con los electores, en momentos en que el republicano Byron Donalds le saca una amplia ventaja en recaudación.
Los recorridos se extendieron por Orlando, Osceola y Seminole. Los voluntarios buscaban ubicar a simpatizantes, conversar con quienes todavía no deciden su voto y animar a la gente a votar.
La diferencia de dinero pesa. Jolly ha dicho públicamente que necesita más apoyo financiero de los demócratas nacionales. Donalds, en cambio, cuenta con una maquinaria de recaudación mucho mayor y tendrá a Donald Trump haciendo campaña a su favor.
En Florida Central conviven electorados muy distintos y un número importante de votantes sin afiliación partidaria. Orange, Osceola y Seminole no votan igual, y por eso el trabajo casa por casa puede rendir para cualquiera de las dos campañas.
Los independientes no forman un bloque ni se puede dar por hecho hacia dónde se inclinarán. Pero son muchos, y en una elección reñida su participación puede pesar, sobre todo si se suma a la de electores que casi nunca votan en elecciones estatales o de medio término.
La inmigración también podría convertirse en un tema caliente en estas últimas semanas, sobre todo entre algunos sectores del electorado hispano. Donalds defiende una línea dura en materia migratoria; Jolly ha criticado parte de la política que aplica la administración republicana.

Aun así, nadie debería dar por sentado cómo reaccionará el voto latino. Cubanos, puertorriqueños, venezolanos, colombianos, dominicanos y otras comunidades en Florida tienen historias, prioridades y preferencias políticas distintas. Y estar molesto con una política concreta no significa cambiar de partido.
Donalds y su compañero de fórmula, Bryan Ávila, llegan a esta etapa con bastante más dinero y con capacidad para sostener una campaña en todo el estado. La participación directa de Trump le da, además, un empujón para movilizar a las bases republicanas.
Jolly y su compañera de fórmula, Gwen Graham, responden por otra vía: contacto directo, pequeños donantes, organización local y un esfuerzo por atraer a independientes y a quienes no se sienten del todo representados por ninguno de los dos partidos.

Con las elecciones del 3 de noviembre a poco más de un mes, las encuestas empiezan a importar menos que la capacidad de llevar gente a las urnas. Las boletas por correo ya están circulando y los partidos dedican cada vez más energía a convertir a sus simpatizantes en votantes.
Donalds arranca con una ventaja republicana considerable en el registro electoral y con más recursos para el cierre. Jolly intenta compensarla con presencia en la calle y buscando a independientes, moderados y votantes hispanos.
Florida Central será una buena prueba para ambas estrategias. Un fin de semana de puerta a puerta no dice cómo terminará noviembre, pero deja ver por dónde va la campaña demócrata: sin el dinero de su rival, ha decidido jugarse buena parte de la elección en la calle, casa por casa.

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