El Caribe en alerta: pronostican 13 tormentas en una temporada ciclónica 2026 marcada por extremos climáticos
Con el inicio oficial de la temporada ciclónica 2026, República Dominicana entra nuevamente en un período de vigilancia permanente.

Santo Domingo. El Caribe vuelve a mirar al Atlántico con cautela. Aunque los pronósticos indican que la temporada ciclónica de 2026 será menos activa que el promedio histórico, los organismos meteorológicos advierten que la región no puede bajar la guardia: bastará un solo ciclón intenso para provocar una tragedia.
La temporada, que se extiende oficialmente del 1 de junio al 30 de noviembre, estará caracterizada por la formación de 13 tormentas nombradas, varias de las cuales podrían impactar directa o indirectamente a República Dominicana y al resto del Caribe, una de las zonas más vulnerables del continente a los fenómenos tropicales.
Durante el lanzamiento del Plan Nacional de Contingencia, encabezado por el presidente Luis Abinader en la sede del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, explicó que, aunque la actividad ciclónica se proyecta por debajo de lo normal debido a la influencia del fenómeno de El Niño, ello no elimina el riesgo de huracanes de gran intensidad.
La advertencia llega cuando el Atlántico ya comenzó a activarse. La tormenta tropical Arthur se convirtió en el primer sistema nombrado de la temporada al formarse cerca de la costa de Texas. Su trayectoria no representa peligro para República Dominicana, aunque sí provocará fuertes lluvias en la costa sur de Estados Unidos y el estado de Florida.
Sin embargo, los expertos insisten en que la ausencia de amenaza inmediata no debe interpretarse como una señal de tranquilidad para el Caribe.
La directora del Indomet explicó que la presencia de El Niño aumenta la intensidad de los vientos en los niveles altos de la atmósfera sobre el Atlántico tropical, dificultando el desarrollo de algunos ciclones.
No obstante, recordó que incluso en temporadas consideradas moderadas han ocurrido algunos de los huracanes más devastadores de la historia.
A ello se suma otro desafío climático. Mientras disminuyen las probabilidades de formación de ciclones, aumentan las condiciones favorables para la sequía, las altas temperaturas y los incendios forestales.
"Este año debemos prepararnos para dos desafíos simultáneos: la posibilidad de fenómenos tropicales durante la temporada ciclónica y las condiciones de sequía asociadas a El Niño", advirtió Ceballos.
El presidente Luis Abinader reforzó ese mensaje al señalar que unas proyecciones inferiores al promedio no significan ausencia de peligro.
Indicó que todas las instituciones del Estado trabajan de manera coordinada para enfrentar cualquier eventualidad y adelantó que el Plan Nacional de Contingencia será presentado al Consejo de Gobierno y posteriormente a las autoridades municipales, con el propósito de fortalecer la capacidad de respuesta en todo el territorio nacional.
Más allá de los ciclones, el mandatario llamó la atención sobre los efectos del cambio climático, al recordar que el país ha experimentado fenómenos poco habituales como intensas granizadas, lluvias extremas y períodos de sequía cada vez más prolongados.
Mientras tanto, el abastecimiento de agua se mantiene bajo control. El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Olmedo Caba Romano, informó que las presas del país conservan aproximadamente un 73 % de su capacidad de almacenamiento, luego de haber alcanzado cerca del 90 % tras las lluvias registradas a finales de abril.
Precisó que embalses estratégicos como Valdesia operan al 96 %, Monción al 98 % y Hatillo al 99 %, niveles que garantizan el suministro de agua potable y la producción agrícola, aunque aseguró que el recurso está siendo administrado de forma racional ante los pronósticos de sequía.
Con el inicio oficial de la temporada ciclónica, República Dominicana entra nuevamente en un período de vigilancia permanente.
La historia reciente ha demostrado que la peligrosidad de una temporada no se mide por la cantidad de tormentas que se formen, sino por la trayectoria y la fuerza de aquellas que logren desarrollarse.
En un Caribe cada vez más expuesto a los efectos del calentamiento global, las autoridades coinciden en que la prevención seguirá siendo la principal herramienta para enfrentar una temporada que podría combinar dos amenazas de alto impacto: ciclones tropicales y sequía extrema.

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