Huracanes que dejaron cicatrices en República Dominicana: San Zenón, David y Georges
San Zenón, David y Georges, tres huracanes que, separados por décadas, pusieron a prueba la capacidad de respuesta del país y dejaron profundas huellas

Santo Domingo, RD. – República Dominicana ha sido golpeada durante décadas por tormentas tropicales y huracanes que han dejado a su paso muerte, destrucción y pérdidas materiales. Sin embargo, algunos fenómenos permanecen especialmente vivos en la memoria colectiva por la magnitud de sus consecuencias.
Entre ellos sobresalen San Zenón, David y Georges, tres huracanes que, separados por décadas, pusieron a prueba la capacidad de respuesta del país y dejaron profundas huellas en varias generaciones de dominicanos.
Sus aniversarios sirven como oportunidad para volver la mirada hacia aquellos días en que el viento, las lluvias y los desbordamientos transformaron ciudades y comunidades en escenarios de tragedia.
San Zenón: la devastación que cambió Santo Domingo
El 3 de septiembre de 1930, el huracán San Zenón azotó Santo Domingo con una fuerza devastadora. El fenómeno alcanzó categoría 4 y, de acuerdo con las cifras recogidas en el material de referencia, provocó alrededor de 4,000 muertes.

Uno de los factores que agravó la tragedia fue el paso del ojo del huracán directamente sobre la capital.
La calma que se produjo durante ese momento llevó a muchas personas a pensar que el peligro había pasado y salir de sus viviendas. Sin embargo, posteriormente regresaron los vientos con mayor intensidad, sorprendiendo a quienes se encontraban en las calles.
La ciudad quedó prácticamente arrasada.
Los fuertes vientos, estimados en unos 250 kilómetros por hora, afectaron una población que rondaba los 70,000 habitantes, muchos de los cuales residían en viviendas construidas principalmente de madera y techadas de zinc.
El balance fue devastador: unos 20,000 heridos, alrededor de 10,000 viviendas destruidas y pérdidas económicas estimadas en más de 25 millones de pesos, según los datos proporcionados.
La magnitud de la tragedia también provocó enormes dificultades para el manejo de los cuerpos. El material señala que algunos fueron incinerados y otros sepultados en fosas comunes.
Después de San Zenón, ningún otro huracán había provocado un nivel de destrucción comparable en Santo Domingo, según la referencia suministrada.
David: cuando el huracán golpeó con categoría 5
Casi cinco décadas después, República Dominicana volvería a vivir una tragedia de enormes proporciones.
El 31 de agosto de 1979, el huracán David penetró al territorio dominicano por la zona de San Cristóbal y Baní, alcanzando la intensidad de categoría 5, con vientos superiores a los 280 kilómetros por hora.
El fenómeno dejó miles de víctimas mortales y cientos de miles de personas sin hogar.

Las cifras sobre los fallecidos varían. El material utilizado para esta crónica sitúa el balance en más de 2,000 muertos, aunque también recoge estimaciones que elevan la cifra por encima de los 4,000 fallecidos.
Más de 600,000 personas quedaron sin hogar.
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió en Padre Las Casas, donde un río desbordado arrasó una escuela y una iglesia que funcionaban como refugios para damnificados. Cientos de personas murieron en ese episodio.
David abandonó el territorio dominicano el 1 de septiembre de 1979, atravesando por San Juan de la Maguana y Elías Piña, en dirección hacia Haití.
Las pérdidas económicas fueron estimadas en más de 1,000 millones de dólares.
Pero la tragedia no terminó con la salida de David.
Una semana después, la tormenta Federico afectó al país, agravando las condiciones de una población que todavía intentaba recuperarse de los efectos del huracán.
Georges: lluvia, viento y desbordamientos
El 22 de septiembre de 1998, República Dominicana volvió a quedar bajo el impacto de un poderoso ciclón: Georges.
El huracán, de categoría 3, golpeó gran parte del territorio nacional con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora y oleajes que superaron los 12 pies de altura.

El impacto provocó una nueva emergencia nacional.
De acuerdo con las cifras citadas en el material, el Gobierno reportó 827 personas fallecidas, mientras que informaciones de prensa elevaron el número de víctimas mortales por encima de 1,000.
Además, se registraron 1,053 heridos y 146 desaparecidos.
El huracán dejó cerca de 270,000 damnificados y destruyó más de 60,000 viviendas.
La infraestructura nacional también sufrió severos daños. 112 puentes resultaron afectados, de los cuales 56 eran considerados recuperables.
El sistema educativo tampoco escapó a la devastación: más de 1,400 centros educativos resultaron afectados.
Las pérdidas económicas fueron estimadas en más de 1,000 millones de pesos.
Tres fechas, una memoria
San Zenón, David y Georges pertenecen a diferentes generaciones, pero tienen algo en común: forman parte de la memoria de un país que ha tenido que aprender, una y otra vez, a enfrentar los embates de la naturaleza.
El primero dejó una capital devastada en 1930.
David, en 1979, mostró el poder destructivo de un huracán de categoría 5 y dejó cientos de miles de personas sin hogar.
Georges, en 1998, volvió a poner al país frente a una emergencia de grandes proporciones, con comunidades inundadas, viviendas destruidas y una infraestructura severamente afectada.
Hoy, cuando cada temporada ciclónica vuelve a colocar al Caribe bajo amenaza, aquellos nombres funcionan también como recordatorio.
Porque detrás de cada trayectoria, cada categoría y cada cifra hay personas, familias y comunidades que alguna vez vieron cómo, en cuestión de horas, el viento y el agua podían cambiar para siempre el curso de sus vidas.
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