EVA Y LILITH: DOS MATERNIDADES
Faustino Picaso: escritor dominicano radicado en Estados Unidos, con una visión muy diferente del universo que querrás analizar, contradecir o simplemente escuchar.

El enigma de la partida
Según la tradición hebrea y textos como el Alfabeto de Ben Sira, la primera mujer creada no fue Eva. Su nombre era Lilith. Una mujer que Dios modeló a partir del mismo barro y con la misma materia prima con la que había forjado a Adán. Su estatus era de una paridad absoluta. Sin embargo, el texto no registra una desobediencia explícita en su origen; habla de una partida. Lilith, motivada por razones que desconocemos decide marcharse del Edén, desligándose del proyecto original sin someterse ni confrontar al creador, simplemente ejerciendo una autonomía previa a las leyes del dogma. Al alejarse, Lilith se adentra en el mundo exterior —un territorio indocumentado por los cánones oficiales— donde, según la interpretación filosófica de esta hipótesis, se establece y da inicio a una descendencia fundamentada en la libertad y la autodeterminación.
El mandato de la compañía frente a la genética de la copia
Tras la partida de Lilith, el texto bíblico en el Génesis señala una aparente carencia: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea”.— pensó Dios. El propósito explícito para la creación de la segunda mujer no nace por tanto de la necesidad inmediata de reproducción, sino de una percepción, la «aparente "necesidad de acompañamiento".»:
Para evitar un nuevo abandono, la estrategia de diseño cambia. Y Dios no recurre de nuevo al barro, sino al propio material genético de Adán: La intención detrás de la costilla era vincular la genética del hombre a la de Eva para que sean una misma carne y sangre, garantizando así la cohesión, la pertenencia y la docilidad. Sin embargo, esa misma libertad con la que había nacido el clon modificado terminaría marcando la primera desobediencia directa y posterior fractura con lo divino.
Miles de años después tenemos la revolución de una descendencia que ve al hombre como opuesto, como enemigo, y sobre todo como comida, nunca como complemento y a la que yo he nombrado, quizás inspirado por la guerra de las galaxias “La rebelión de los clones”.
Dos raíces para la condición humana
De este contraste surgen dos modelos de maternidad y legado:
La maternidad de Lilith: Proviene de la paridad de origen, la independencia y la decisión de habitar fuera de la protección o el control del Edén.
La maternidad de Eva: Nace del intento de vinculación genética y dependencia original, diseñada para ser complemento pero destinada a convertirse en la paradoja de la rebelión.
La pregunta que deja esta primera entrega es por un lado: ¿Dónde están los descendientes de LILITH y cómo identificarlos? ¿Qué huella genética y espiritual heredó la humanidad de cada una de estas dos madres?
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