Darializa Chevalier: la activista que puso fin a la era de Adriano Espaillat
Darializa Ávila Chevalier, fue una figura prácticamente desconocida para gran parte del electorado hasta el inicio de la campaña.

Nueva York. El Distrito Congresional 13 de Nueva York fue escenario de una de las mayores sorpresas políticas de los últimos años dentro de la comunidad dominicana en Estados Unidos. La activista y organizadora comunitaria Darializa Ávila Chevalier logró derrotar en las primarias demócratas al veterano congresista Adriano Espaillat, poniendo fin a una trayectoria de décadas en ascenso político y abriendo una nueva etapa para la representación del distrito.
El resultado ha sido interpretado como mucho más que una simple derrota electoral. Se trata de un choque entre dos generaciones, dos estilos de liderazgo y dos visiones distintas sobre el futuro del Partido Demócrata.
Por un lado estaba Adriano Espaillat, nacido en Santiago de los Caballeros y criado en Washington Heights, una figura histórica para la diáspora dominicana.
Su carrera política estuvo marcada por numerosos hitos: fue el primer dominicano-estadounidense elegido a la Asamblea Estatal de Nueva York, posteriormente senador estatal y, en 2017, se convirtió en el primer dominicano-estadounidense en llegar al Congreso federal de Estados Unidos.
Durante años, Espaillat construyó una sólida maquinaria política apoyada por sindicatos, líderes comunitarios y estructuras tradicionales del Partido Demócrata en Washington Heights y Harlem. Su liderazgo representó para muchos el éxito político de la comunidad dominicana dentro del sistema estadounidense.
En el otro extremo surgió Darializa Ávila Chevalier, una figura prácticamente desconocida para gran parte del electorado hasta el inicio de la campaña.
Afrodominicana, activista progresista y organizadora comunitaria, construyó su candidatura con el respaldo de los Demócratas Socialistas de América (DSA) y sectores alineados con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Graduada en Estudios de Medio Oriente por la Universidad de Columbia, Ávila Chevalier trabaja como investigadora en una oficina de defensores públicos en Harlem, donde asiste a víctimas de brutalidad policial.
Su trayectoria también incluye participación en movimientos vinculados a los derechos palestinos y diversas causas de justicia social.
Su plataforma electoral se centró en temas como la crisis de vivienda, el desplazamiento de familias trabajadoras, la justicia racial, la reforma migratoria y la movilización de jóvenes votantes desencantados con el establishment demócrata.
La victoria de Darializa se produjo en un distrito que cuenta con aproximadamente 780 mil habitantes, aunque el número de votantes activos es considerablemente menor debido a la presencia de una alta proporción de residentes no ciudadanos, jóvenes y personas alejadas de la participación electoral.
Paradójicamente, apenas un año antes, Espaillat había demostrado una fortaleza política aplastante. En las primarias demócratas de 2024 obtuvo cerca del 80 % de los votos emitidos, consolidando su control sobre el distrito. Sin embargo, aquella victoria también dejó al descubierto un fenómeno preocupante: menos del 20 % de los votantes registrados acudieron a las urnas, mientras más del 80 % permaneció al margen del proceso electoral.
En las elecciones generales de 2024, Espaillat obtuvo alrededor de 181,800 votos, equivalentes al 83 % de los sufragios emitidos, dentro de un universo de 218,973 votos contabilizados.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en el actual proceso interno. La movilización de sectores jóvenes, progresistas y tradicionalmente alejados de las estructuras partidarias terminó inclinando la balanza a favor de Ávila Chevalier, quien se convirtió en una de las principales beneficiarias de la ola política impulsada por Zohran Mamdani.
Analistas consideran que el resultado refleja una creciente tensión dentro del Partido Demócrata entre el liderazgo tradicional y las nuevas corrientes progresistas que reclaman una agenda más agresiva en materia de vivienda, inmigración, justicia económica y derechos civiles.
Para Adriano Espaillat, la derrota representa el cierre de un capítulo histórico para la representación dominicana en Estados Unidos. Para Darializa Ávila Chevalier, significa el inicio de una nueva etapa política con el desafío de demostrar que el impulso de las primarias puede transformarse en una representación efectiva para uno de los distritos más diversos y políticamente complejos de Nueva York.
La pregunta que ahora domina el escenario político es si la victoria de Darializa constituye un caso aislado o el comienzo de una transformación más profunda dentro del liderazgo latino y dominicano en Estados Unidos.
Sigue leyendo

Banco Central mantiene su tasa de política monetaria en 5.25% anual

Resaltan el legado político de Hatuey De Camps en acto por el aniversario de su natalicio

Sube a 1,943 la cifra de muertos y a 10,571 los heridos por doble terremoto en Venezuela

